El Museo Naval recibe anualmente miles de visitantes, compatriotas y extranjeros atraídos por la oportunidad de apreciar algunas piezas -únicas en el mundo- que se ubican en nuestras salas y en el predio circundante.
La canoa monóxila trabajada en un tronco de timbó, la que fue encontrada en la Laguna del Diario. Localizada en cercanías de la Base Aeronaval “CC Carlos Curbelo”, quedó en custodia en dicha Unidad hasta que se trasladó al Museo. Es de hacer notar que es una pieza única, y ha sido estudiada por historiadores y antropólogos, existiendo gran preocupación por su conservación, la cual requiere el permanente monitoreo de su estado, tomando en cuenta la humedad, luz y calor, así como el posible ataque de insectos.


Modelos que reproducen a escala embarcaciones históricas. En una línea cronológica destacamos las naves de Colón, realizadas por el Taller de Modelismo del Museo que poseía el CEHIS con motivo del 5º Centenario. Estos modelos, al igual que el de la “Cañonera Suárez”, los corsarios o el crucero “Uruguay”, (entre otros) posibilitan graficar e ilustrar al público visitante, sobre tipos de buques, dimensiones, vida abordo, etc. Se destacan también un espacio dedicado al velero escuela “Capitán Miranda” donde se encuentra su mascota diseccionada Foque. Las maquetas de los faros que balizan las aguas de nuestro país. Estas piezas nos permiten compartir con un amplio espectro de público, de una forma tangible, didáctica e instructiva, distintos aspectos de la historia naval. En la misma línea, contamos con una sección dedicada a las hazañas náuticas, como ser la circunnavegación del “Alférez Cámpora” y el “Uruguay Natural”.

